Uno de los grandes éxitos de la primera generación de títulos para 360, que gozó de un éxito parejo también en PC, fue, sin duda, Oblivion, la cuarta entrega de la saga de rol The Elder Scrolls. Se trataba de un título largo como pocos, haciendo honores a la tradición de juegos del género, principalmente a su elogiado antecesor, Morrowind, un muro tal vez demasiado difícil de superar, pero ante el que no se ha quedado atrás.
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