Un día de verano el Sr. Sigeru Miyamoto estaba tomando el sol tranquilamente en la playa cuando su balón se cayó en una cueva llena de murciélagos y peligros. Gracias a este accidente al genio japonés se le ocurrió hacer algo parecido en su siguiente juego lo que daría lugar a la mayor leyenda del mundo de los videojuegos. La leyenda de Zelda.