Los procesos de Linux usan bibliotecas de código común, como por ejemplo rutinas de manejo de ficheros. No tendría sentido que cada proceso tenga su propia copia de la biblioteca, así pues Linux usa bibliotecas compartidas que varios procesos pueden usar al mismo tiempo. El código y los datos de estas bibliotecas compartidas tienen que estar unidos al espacio virtual de direccionamiento de un proceso y también al espacio virtual de direccionamiento de los otros procesos que comparten la biblioteca.