Desde la aparición de los primeros microprocesadores en los inicios de la década de los setentas, todas las áreas científicas y tecnológicas han sido experimentado su más acelerado desarrollo en la historia de la humanidad. El bajo costo, confiabilidad y reducido espacio de los sistemas digitales basados en microprocesadores les han posibilitado el incursionar en aplicaciones que hasta antes de esa década se hallaban restringidas a sistemas de alto costo y considerados de alta tecnología.